jueves, 15 de enero de 2015

LA AVENTURA DEL EMBARAZO (IIª PARTE)

Desde ese momento empecé a cuidarme más. Empecé con la comida. Todo era más sano y saludable. La verdad es que el médico me dijo que podía comer de todo (algo bueno tiene haber pasado la toxoplasmosis ;P). Pero al tener un peso bastante elevado, era mejor que tuviera cuidado en coger muchos kilos durante el embarazo, pues no es muy recomendable, así que decidí seguir sus instrucciones, fuera el pan, la patata, la pasta y cosas por el estilo por la noche. Cositas ligeras pero que no me dejaran con hambre. Comer cada tres horas y muchas más cosas.

Pensé que con cuidarme un poquito, ganaría peso, pero no exagerado como él pensaba que pasaría.... ¿Sabéis qué? Los dos primeros meses adelgacé un total de 7 kilos!!!!!! (Nadie se lo creía y menos yo). A partir del tercer mes me quedé igual. La barriga iba creciendo día a día y sabía que Carlota también estaba bien en cada revisión, pues crecía muy bien, pero nada, yo no ganaba ni un kilo. Los dos últimos meses del embarazo gané un total de 3 kilos y medio. Mi médico me felicitó y me confesó que al verme el primer día supo que tendría que echarme la bronca por engordar mucho. Lo que él no pensaba es que yo no solo me cuidaba a mi, si no que cuidaba la casita de mi bebé durante esos nueve meses que estuvo dentro. Mi cuerpo era un templo y había que cuidarlo para que estuviera perfecto para la visita que se hallaba ahí dentro.

Después del pequeño susto que tuve (según os conté en la aventura del embarazo Iªparte), llegaron las Navidades y como la familia ya lo sabía (porque mi madre no podía aguantarse y cada día me decía, tengo que decirlo, déjame que se lo diga a tu tía, por favor. Al ver que yo siempre le decía que no, que esperara, que cuando pasara el primer trimestre lo contábamos, decidió que era mejor ir a por el débil, mi marido, al que le prometió que le compraría un juego para la play que tanto quería si me convencía. Y así lo hizo...) fueron unas Navidades muy especiales. Regalos especiales para el bollito que crecía dentro de mí. Regalitos para la futura mami (como ropa pre-mamá para ir a trabajar que me hacía muchíííííííísima falta). Regalitos especiales al futuro papá y no sé cuantas cosas.

Pero el destino me preparaba una sorpresa. Y en ningún momento, durante esas fechas tan bonitas me imaginé que empezaría el nuevo año 2014 con el pie izquierdo, pues en cuanto terminé de comerme la última uva empecé con una tos terrible. No me lo podía creer!!!!! Unas horas antes, estaba como una rosa, en el trabajo y luego yendo a comprar regalitos y justo a las 12 de la noche esa tos terrible que no auguraba nada bueno. Y yo cuidándome al máximo. Pero por lo visto, si tiene que venir a verte la gripe, el constipado o cualquier enfermedad tocac******, vendrá sin más.

El día 1, después de llegar de casa de mis suegros, estaba fatal. Empecé a tener fiebre y no bajaba. Estaba asustada. Mi marido sin pensarlo dos veces, llamó a urgencias y le dijeron que solo podía tomar paracetamol.
Al día siguiente seguía con la tos (cada vez era más molesta y más fuerte) y la fiebre subía y bajaba a su antojo. Lo peor era que tenía que ir a trabajar, todo el mundo estaba de vacaciones y mi jefa no me cogía el teléfono. Mi marido no quería que fuera a trabajar, pero tampoco nadie me podía sustituir. Al ver que la fiebre había bajado, por la mañana cuando me desperté decidí ir con mis medicamentos en el bolso. A media mañana pude contactar con mi jefa, desaparecida durante las vacaciones y le dije que no podría ir al día siguiente, porque en cuanto saliera de allí me iba al médico.

Al salir, fuimos al médico, tenía hora para que me diera unos resultados. En cuanto llegué y me vio no lo dudó, me recetó antibiótico. Yo me preocupé un poco, porque hasta lo que sabía no podía tomarme eso durante el embarazo. Mi médico me contó que eso no era así. Que sí se podía tomar, pero siempre bajo supervisión médica. Lo que nunca se debe hacer estando embarazada (y sin estarlo) es automedicarse.
En esta visita médica, me dio unos resultados que tampoco ayudaron a mi estado anímico. Por lo visto, había bastantes posibilidades de que el feto viniera mal. ¿qué significaba eso? ¡Mi bebé "mongeta" estaba perfectamente!. Era otra broma de mal gusto del destino?????
Estuvo contándonos que podríamos hacernos la amniocentesis. Pero a mi me daba mucho miedo. Pincharme, un riesgo (aunque pequeño) de aborto.... Ufffffff.... Después del susto no quería pasar por algo así.
Decidió hablarnos de otra prueba. Una prueba nueva en España, que desde hace años se va practicando en otros países. No es nada invasiva y los resultados también son certeros. Simplemente, tenía que hacerme un análisis de sangre (Es una prueba prenatal no invasiva, a partir de una analítica de sangre de la madre, que permite la detección de las anomalías cromosómicas más frecuentes, fundamentalmente el síndrome de Down de aproximadamente del 95% para la detección de las trisomías 13 y 18, a partir de la semana 10 de embarazo).
Él único problema de esta prueba es que no entraba por el seguro médico. Solo te la hacen si pagas y no es que sea precisamente barata. (Gracias papá, gracias mamá porque por vosotros pude hacérmela).

Mientras esperábamos al resultado, por culpa de la tos, tuve otro susto (parece que mi embarazo no podía ser del todo tranquilo). Otra vez sangre. Pero esta vez era abundante, era roja, muy roja. En plena noche, sin avisar. Fui al baño y ahí estaba. Mi marido y yo corrimos al hospital y yo no podía parar de llorar. Otra vez no!!!! Pero sabía que esta vez era diferente, la sangre era más roja que la otra vez. La otra vez, solo fue un poquito. Esta vez fue mucha más. 
Justo antes de entrar para que me hicieran una exploración le pedí a mi marido que llamara a mis padres. Necesitaba que estuvieran allí, por si algo malo pasaba. Entré y una enfermera muy amable me hizo el historial, mientras llamaban a la doctora (os voy a contar una anécdota. Al llegar al hospital me dijeron que tenía que esperar porque la doctora estaba en una cesárea de urgencia. En la sala de espera no había nadie. Así que me sorprendió un poco. Pero estaba tan afectada por lo que me pasaba y por el miedo a que pasara algo que no le di importancia. A los cinco minutos me metieron dentro y la enfermera volvió a decirme lo mismo. Mientras me hacía la ficha, la doctora vino al box. La enfermera le dijo: ¿Ya acabó la cesárea?. La doctora subió una ceja, con cara de no-sé-de-qué-me-estás-hablando y contestó: Acabó hace media hora. Estaba tomando un café con la otra doctora).
La doctora me pidió que me quitara la parte de abajo de la ropa y que me tumbara. Dicho y hecho. Me miró y me dijo que no me preocupara. Que a veces, nos damos estos sustos y no son para tanto. Cuando me puso el gel yo estaba temblando. No sabía qué iba a ocurrir y no podía escuchar que a mi pequeño le había pasado algo. No ahora, no en ese momento. Durante la exploración, la doctora encontró el problema y todo venía por culpa de esa maldita tos que me perseguía desde hacía unos días.
De tanto toser, y toser con mucha fuerza (porque aquí la presente es una brutota) hizo que se me hiciera una fisura en la placenta. Una fisura pequeña, pero que tenía que tener cuidado de que no creciera. Era pequeña, milimétrica, pero lo justo como para que hubiera habido problemas. La única solución era: recuperarse de esa maldita tos y otra vez una semana de reposo, como mínimo. También me advirtió que podía volver a sangrar, pero que si la sangre era oscura, no me preocupara, porque era sangre que se había acumulado y que tenía que salir, si no, saldría el día del parto.
Cuando salí y fui a la sala de espera, los tres me esperaban; Mi marido y mis padres tenían la peor cara del mundo. No sabían qué había pasado. Pero al verme, supongo que respiraron tranquilos. Les conté entre lágrimas lo ocurrido. Mi marido me echó la bronca por lo de toser tan fuerte. Y a partir de ahí todo fueron mimitos para mí y mi barriguita. 

Pasaron los días y llegaron los resultados de la prueba. Yo ya volvía a estar trabajando. No había vuelto a manchar y me sentía muy a gusto. Las pruebas me las hice en un sitio que le habían recomendado a mi madre. Ya sabéis, ella tiene una amiga que trabaja para esos laboratorios y nada... Mejor ahí que ya conocemos a alguien.
Cuando esta amiga de mi madre supo que ya estaban los resultados. Los recogió, llamó a mi madre y le dio la noticia.
Acto seguido colgó y me llamó a mi.
- Patri. Los resultados ya están. - A mi madre le temblaba la voz y eso hizo que me sobresaltara.
- ¿Ha pasado algo? ¿está todo bien?
- Sííííííííí... orggg... está... todo... bien... org - me decía entre lloros.
- Y entonces, ¿porqué lloras? Todo está bien. - respiré aliviada
- Ya... Pero... es...que... es una NIÑA!!!!!! - seguía llorando.
- Mamá. ¿Lloras porqué tu querías niño? - Le dije bromeando.
- Nooooooo tonta!!! lloro porque estaba muy nerviosa. Es una niña. Tu padre se va a poner muy contento y el David (mi marido), me lo va a restregar por la cara. 

Y la verdad es que sí, el abuelo se puso muy contento, pero el papi de la criatura saltaba loco de contento, porque iba a tener una princesita, como él quería. Por suerte, el nombre ya estaba más que hablado y ganó el mío: CARLOTA. Un nombre con fuerza, un nombre que llena mi boca cada vez que lo digo, porque lo lleva el amor de mi vida.

4 comentarios:

  1. Vaya con la tos,menudo sustazo otra vez! Me alegro que todo fuera mejor!
    Besos

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    1. Sí!!! parece que salía de una y me metía en otra. La tos me hizo eso, y cuando me lo dijeron me quedé K.O.
      Gracias por pasarte y comentar!! :D :D
      BESOTES

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  2. Menudo embarazo que tuviste patri. Y qué bien engordarte tan poco a mí me echaban cada bronca por los kg... Menudo susto con lo de la tos menos mal que al final no fue nada pero me imagino como lo debiste pasar!! Besos

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    1. Pues sí Montse, menos mal que no fue nada. Creo que a día de hoy puedo decir que el embarazo me produjo una hipertiroiditis que me ayudó a no engordar :) De ahí que comiera y no engordara, aunque sí me cuidaba.
      MUAS!

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