martes, 20 de enero de 2015

LA AVENTURA DEL EMBARAZO (IIIª PARTE)

Poco a poco nos hacíamos a la idea de que aquello iba viento en popa. Todo estaba bien, la niña no presentaba nada malo y yo cada día me estaba encontrando mejor. 

Pero no siempre ocurren las cosas que queremos y pasadas unas semanas, desde el susto de año nuevo, llegué al trabajo, feliz como una perdiz, para ver, en el baño, otra vez, esa dichosa sangre. Pero esta vez no me preocupé tanto, pues era oscura y ya me avisaron de que podía pasar. La verdad es que pasé una tarde tranquila, hasta que a la noche la volví a ver. Se lo comenté a mi marido y me dijo, si mañana por la mañana sigue sangrando al ir al baño te vas al médico. 

Yo notaba a la niña dentro de mi, y sabía que estaba bien. Pero, como no sabía qué podía ser, decidí que sería mejor curarme en salud y visitar al médico. Él me examinó y era, como yo pensaba, la sangre de la placenta. Era sangre antigua (como me decía él), pero igualmente, me dijo, mejor una semana de reposo, que a lo mejor ha salido ahora por algún movimiento o algo extraño. 

Así que otra vez de baja. Llamé, como siempre, a mi jefa, desde el móvil, al salir de la consulta del ginecólogo, de camino al médico de cabecera para que me diera la baja. Lo recuerdo como si fuera ayer. Era viernes así que la llamé rápidamente para que avisara a quien tuviese que venir a sustituirme.
El problema es que mi jefa me tenía algo guardado:

- Hola. Me han dicho que tengo que quedarme en casa, otra vez, una semana. He vuelto a sangrar y quieren que haga reposo, por la niña.
- Claro. - Dijo mi jefa-. Pero la baja es para el lunes. ¿No?
-Ummmmm. No. Es para ahora, como comprenderás, he sangrado hoy, no el lunes que viene.
- Ya... Y no tienes corazón para venir a trabajar??? Es que al ser viernes...
- A ver. El médico me ha dicho que tengo riesgo de aborto. No tengo corazón ni para cruzar la calle. Así que no voy a ir a trabajar. Como comprenderás.
- Claro. Claro. Bueno, esto se veía venir.
- ¿El qué?
- Nada. Es que es normal con tu peso que te pasen estas cosas.
- ¿Perdón?
- Seguro que cuando estés de 5 o 6 meses me dirás que te coges la baja hasta después del parto. Porque claro, con lo gordita que estás, la barriga y el calor que hará en ese momento, no lo podrás soportar y cogerás la baja.

Como comprenderéis, me dieron ganas de estampar su cabeza contra el asfalto. Menos mal que todo era por teléfono. Me quedé fatal. Le conté todo a mi madre, que fue quien me acompañó al médico. Quería llamarla ella, y quedarse a gusto diciéndole cuatro cosas. Pero no la dejé. No fuese que me quedase sin trabajo, después de que se quedase a gusto, diciéndole todo lo que pensaba de ella.

La verdad es que toda esa conversación me dio pena. Sentí pena por mi misma, porque pensé... A lo mejor tiene razón. De esa pena pasé a la rabia y avisé a mis compañeros de lo que estaba pasando (soy de una empresa externa y los de la otra empresa me trataron infinitamente mejor que mi propia empresa). Les conté lo que me dijo la jefa, y que sentía que a lo mejor, querían echarme o algo parecido. 
Por supuesto me dijeron que eso no era así. Que no me preocupase por esas tonterías y que directamente estuviese lo más tranquila posible. Por mi y por la enana de mi barriguilla.

Así que eso hice. Descansar, tranquilizarme y dejar pasar los días. Al poco tiempo, casi ni me acordaba de ello. Aunque aún es hoy que cuando hago memoria me da mucho coraje, por no haberle dicho lo que pensaba de ella en ese momento.
Lo mejor de todo esto, fue que ella misma me dio fuerza y empuje para seguir con todo hasta el último día.

Después de esa semana de reposo total. Volví a la carga. Todo iba bien. Cada día notaba más a Carlota. Y eso me daba paz y tranquilidad.

Empecé el último trimestre genial. La gente de mi alrededor me iba cuidando y Carlota ya empezaba a hacer de las suyas.
Dicen que los fetos se mueven cuando descansamos, pero en cambio cuando nos movemos ellos descansan. Carlota no. Carlota se movía cuando yo me movía. Pero por suerte, se quedaba quieta y tranquila por la noche. Vaya patadas me daba!!!! 
Me gustaban nuestros momentos a solas. Me gustaba que fuera algo diferente. Por ejemplo, todas las mamis o futuras, me decían: A mi me encanta que mi marido o mis padres o quién sea, pone la mano en la barriga y el bebé se mueve
Pues oye, mi niña se movía libremente por su espacio vital y cuando notaba que alguien tocaba la barriga de su mamá, ella se quedaba quieta. Así que tanto el padre como los abuelos, pudieron ver como había bultos que aparecían y desaparecían en mi hermosa barriga, pero en ningún momento la notaron como es debido. 
Recuerdo que una amiga, Joana, un día la notó, fue sin querer, puso la mano justo en el momento en que ella se movió. Y me hizo gracia, porque fue de los pocos que alguna vez notaron a mi bichilla moverse dentro de mi.

Cada día iba al trabajo feliz, sonriente y con una barriga que crecía por momentos. Imaginaos si era grande, que más de una vez, alguna señora, en el bus me preguntaba: ¿Gemelos, verdad?
Y cuando les decía que solo era una, me decían... Ufff, seguro que tendrán que sacártela porque es muy grande. Incluso recuerdo que se me quedó cara de pez cuando una señora me dijo... Pues sí que has engordado, no??? ¡PUES NO SEÑORA! No he engordado ni un gramo :(

Como os decía yo estaba bien, Carlota estaba bien y todo iba viento en popa. Pero mi ginecólogo no las tenía todas consigo. En una de las visitas me dijo que la niña era muy grande y que quería que repitiese la prueba del azúcar, por si acaso. Así que me tocó volver al sitio de los análisis, los laboratorios Echevarne y pasarme 3 horas sentada en una silla, después de tomar una bebida, parecida al Tang (aunque algo más azucarada).
Menos mal que todo volvió a salir bien. Respirábamos tranquilos por una vez.

Cuando llegué a la semana 37 mi médico me dijo. A partir de ahora nos vemos todas las semanas. Habrá revisión y correas. Tenemos que vigilaros a las dos

En la semana 38, con una barriga enorme, me hizo el tacto y las correas. Yo esperaba que fuera una visita más, sin ninguna complicación. Ya no me haría ninguna eco, así que solo quedaba esperar. Pero mi ginecólogo volvió a hacerme una eco. No estaba seguro del crecimiento de Carlota.

Después de las correas, la eco y lo demás, él me lo confirmó. La niña viene grande. Si llegas a la semana 40, llegará hasta los 4 kilos. Así que mejor te hacemos cesárea.

Por un momento sentí frustración. Después de todo lo que había hecho no podría llegar a la meta sin hacer trampas. Me la tendrían que sacar y no pasaría por todo el proceso (que aunque le tenía algo de respeto, también le tenía muchas ganas). Yo no iba a parir a mi bebé, me la iban a sacar.

Sin darme cuenta, estaba sentada, frente al doctor, mientras me decía que el miércoles de la siguiente semana la sacaría. 

- Pero solo estaré de 39 semanas.
- Sí. Pero no podemos esperar que llegues a la semana 40. No te preocupes. El día 2 de julio nacerá tu niña. Quedamos a las 11.

Es entonces cuando vi la parte positiva de todo aquello. Sabía el día y la hora en que Carlota vendría a este mundo. Así que avisé a todo el mundo.

"Gente. Me hacen cesárea. Carlota es enoooooorme. Así que ya sabéis, no hagáis nada el miércoles que os toca visita en el hospital".

Así que solo me quedaban 6 días para verla.
6 días para tenerla en brazos.
6 días para ver al amor de mi vida.

NERVIOS EN MODO ON

6 comentarios:

  1. Jo, vaya con tu jefa, qué tacto tenía (por no decir que mala leche)!!!
    Que nervios cuando te dijeron el día exacto que iba a nacer Carlota, verdad?
    Bueno, guapa, que con tu permiso me quedo por aquí.
    Besinos

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    1. Pues sí. Lo malo es que no la puedo cambiar, ¿qué se le va a hacer?
      Pues sí, nervios. Muchos nervios cuando me dijeron día y hora del nacimiento de mi enana.
      Gracias por quedarte!!!!
      BESOS

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  2. ayyy que momento de nervios al saber el día fijo en que la ibas a conocer... pero que palo que te lo dijera así a bocajarro. Quiero saber másss!!!!

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    1. Ya tienes nuevas entradas!! jejejejeje. La verdad es que los nervios se me pasaron al día siguiente. Parece que al saber el día, me tranquilicé bastante!! La pena es que llegaría a la meta haciendo algo de trampas. jejejeje.
      Besotes

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  3. Me he quedado alucinando con tu jefa!!! Desde luego personas así mejor tenerlas lejos!! Te hicieron cesárea por el peso!! Los mios fueron también de 4 Kg, el más pequeño nació exactamente con 4.250 y parto natural sin problema. Aunque con la segunda si que me controlaban el peso del bebé para cesárea pero el motivo era porqué me salió una intolerancia a la glucosa!! besitos

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    1. Pues sí. Lo de mi jefa no tiene nombre. Mi madre, en ese momento, estaba a mi lado al teléfono y te lo digo de verdad. Casi me arrebata de mala manera el móvil solo para decirle cuatro cosas a la mujer en cuestión. Ella sí se quedó flipando. Desde entonces, no puedo ni mencionar a mi jefa, sin que mi madre suelte alguna pulla, por el rencor que le tiene.
      Yo creo que mi médico quería curarse en salud y hacer una cesárea y así no tener que esperar al parto. Pero eso nunca lo sabré. O sí? depende de si vuelvo a quedarme embarazada. jejejejeje.
      Besos!

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