martes, 2 de mayo de 2017

POR TRECE RAZONES

Todos los que me conocéis y leéis, sabéis que me encanta Netflix. Así que siempre me engancho a series que esta plataforma saca y como no podía ser de otra manera, por 13 razones me ha tenido absorta estos días. 

El tema del bulling lo tenemos en el candelero. Cada vez sabemos de más casos de chic@s que no aguantan la presión a la que son sometid@s por sus compañeros e intentan quitarse la vida, o lo consiguen. Incluso aquellos que se toman la justicia por su mano y arremeten contra todos ellos.
Por trece razones es una serie que todos deberíamos ver. Sentir lo que Hannah Baker tuvo que vivir y sentir es absolutamente necesario. 

En la serie nos habla de ella: Hannah. Una chica que cansada y abatida decide quitarse la vida. Pero antes, deja grabadas sus trece razones por las que toma esa cruda decisión. 
Clay es nuestro otro protagonista. El que escucha las cintas, el que intenta discernir el porqué una chica como ella hace lo que hace. Mientras escucha dichas cintas, veremos varios flaashbacks tanto de Hannah como de Clay.

Cada cinta va sobre alguien y sobre lo que pasó con esa persona. Lo que llegaron a hacerle a Hannah. El momento en que se torció todo. Porque pequeñas cosas, que algunos, no toman como importantes, se van sumando hasta que la persona en cuestión no aguanta más. Primero que hablen mal de ti, después perder a unos amigos, que el chico que te gusta no se arranque, que el que no te gusta, pero dejas que te invite a un batido intente sobrepasarse y así un sin fin de cosas, que Hannah (igual que muchas chicas) vivía día tras día.

Me sentí identificada en algunos momentos con Hannah. Todos o casi todos, hemos pasado por momentos difíciles, donde los compañeros, que creemos amigos nos dan la espalda. No dan puñaladas traperas y nos sentimos mal, solos, abandonados y sin saber a quién recurrir a ello.

Iba viendo la serie y pensaba... Pero ¿Por qué no se lo dice a un adulto? ¿Por qué no habla con sus padres? Después me puse en su piel. Pensé en mi adolescencia. Seamos sinceros, cada padre es un mundo y solo los hijos sabemos cómo reaccionarán dependiendo lo que les contemos. En esa época guardamos secretos. Sobre todo a ellos. Aquellos que más nos quieren. Aquellos que nos apoyarán siempre, muchas veces viven en la inopia, sin saber qué es lo que nos pasa. Pero no es culpa de ellos, muchas veces, si no, nuestra y es así porque no se lo queremos contar. Sea por miedo, por vergüenza o por lo que sea, decidimos que nuestros amigos son los que nos entenderán y apoyarán. ¿Pero qué pasa cuando no tienes ni un amigo al que poder contarle nada? 

Eso es lo que le pasa a Hannah. Una chica que aparentemente tiene una buena vida, pero que no es oro todo lo que reluce. 

Y aunque Hannah decide acabar con todo, debo decir que no es la única que recibe este tipo (u otro) de acoso. Al final nos da sus trece razones. A cual más bestia y más cruda. A mi, me dejaba atónita ciertas conductas, ciertos momentos que pensaba... ¿en serio? 

No quiero contar mucho más de la serie para que la veáis y me contéis qué os parece. 

Como digo, para mi, como madre de una futura adolescente, como una persona que ha pasado por algunas cosas como ella, creo que es absolutamente necesario verla. Ver cómo hay pequeñas señales que pueden pasar desapercibidas, pero que por si acaso, es mejor estar alerta.

1 comentario:

  1. A mi la serie me ha gustado, aunque creo que está enfocada a un público joven. La temática es interesante pero creo que los comportamientos de la protagonista están demasiado dramatizados.

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